Disfruta del Palacio Real sin tener que hacer colas. Cuando contemplas Nápoles desde el mar, hay un edificio que llama especialmente la atención: la amplia fachada rosa y gris del Palacio Real. Esta se ve realzada por el intrincado entramado de los jardines colgantes de la primera planta.
El Palazzo Reale, construido en 1600, fue el centro del poder en Nápoles y en todo el sur de Italia durante más de tres siglos. Este grandioso edificio, con vistas a la Piazza del Plebiscito y al golfo, se erige como una puerta simbólica que une la ciudad con el mar. Escondidos tras sus imponentes muros hay arcadas, patios y jardines que en su día conducían a las zonas ocupadas por la corte y a los diversos servicios que prestaban apoyo al Palacio Real. Hoy en día, estos espacios se han reconvertido en un museo y otras instituciones culturales, entre las que se incluyen una biblioteca nacional y un teatro.