Solo lo mejor
Detalles que marcan la diferencia, una parada más, ese rincón escondido... Lo mejor para tu viaje. Valoración: 8,3/10
Esta experiencia cumple con los criterios del Consejo Mundial de Turismo Sostenible. Al elegir esta experiencia, proteges los lugares que te gustan, cuidas el medioambiente y colaboras con las comunidades locales
Llega al corazón de cada destino con visitas y actividades únicas, creadas por lugareños y escogidas por nosotros.
En este safari todoterreno al atardecer hacia Cofete, se recorre el interior montañoso de Fuerteventura, con sus paisajes volcánicos, partiendo de la costa, que parece no tener fin. Juan Carlos, uno de nuestros guías locales, comenta: «Cofete estaba tan alejado de la civilización que dio lugar a un misterio de espionaje en tiempos de guerra —y a innumerables novelas— centrado en la enigmática Villa Winter. ¿Era un centro de transmisiones para los submarinos alemanes? ¿Un escondite para agentes secretos? ¿Una escala de la “ratline”? ¿Un lugar para fiestas hedonistas? La leyenda no hace más que crecer con cada año que pasa».
En primer lugar, te adentrarás en las montañas del centro de Fuerteventura, donde las laderas envueltas en nubes descienden hasta playas desiertas e interminables. La más llamativa es la playa de Cofete, que se extiende a lo largo de casi 14 km. El rocío de las olas crea una bruma casi permanente sobre la costa. Al adentrarte fuera de pista por caminos con curvas cerradas, atravesarás los paisajes marcianos que rodean el Pico de la Zarza, uno de los picos volcánicos más altos de la isla. Aquí disfrutarás de vistas panorámicas de la azotada costa oeste antes de descender a Cofete, una aldea en ruinas.
Este pueblo, prácticamente abandonado, alberga la misteriosa Villa Winter, de la que se rumorea que fue un escondite nazi tras la Segunda Guerra Mundial. A continuación, nos dirigiremos a Punta de Jandía, en el extremo sur de Fuerteventura. Con un poco de suerte, podrás disfrutar de una puesta de sol sobre el faro y el Atlántico, antes de tomar un aperitivo y una copa de vino en uno de los pocos restaurantes que hay en esta remota zona de la isla. A continuación, volverás a tu hotel bajo el cielo estrellado.