El Museo Yves Saint Laurent de Marrakech, una maravilla estructural dedicada a la moda, se ha convertido desde su inauguración en el núcleo palpitante del estilo africano. Este edificio de 4.000 m², obra de arquitectos de renombre, es un gran homenaje a la obra del célebre diseñador Yves Saint Laurent.
La fachada de esta joya arquitectónica está formada por ladrillos de terracota procedentes de la región. Dispuestos en un patrón que recuerda al encaje o al tejido, crean una danza cambiante de luces y sombras a medida que avanza el día.
Al entrar, se atraviesa un patio al aire libre. Sus paredes están adornadas con azulejos de color azul intenso, que reflejan la importancia del color para el diseñador. Esta llamativa característica es un recordatorio constante de la afinidad del diseñador por las tonalidades atrevidas.